Empaste.
1. Los infelices machistas del empaste pusieron “tesis para optar al título de sociólogo” y no, socióloga, que era lo que yo había puesto.
Me acabo de dar cuenta al llegar a casa. Otro triunfo del patriarcado.
Debe ser porque hay mujeres que insisten en llamarse a sí mismas “abogado” o “arquitecto”. No quiero abusar del femenino, no quiero llamar sola al sol o auta al auto. Me entretiene, eso si, usar el femenino como neutro y llamar a los compañeros de Emma -todos varones- compañeras.
Lo del arroba ya está recuperado y con las equis no se puede leer.
2. La vecina no es loca, es una esclava. Por las mañanas sale a cortar el pasto con esas cortadoras antiguas, ha pintado toda la casa, se sube al techo, cría a los niños, cuida a dos canes y le queda tiempo para pasear con algunas amigas por la cuadra. Una mujer ejemplar, bien buenamoza. La saludo cuando pasa, quiero ser su “amiga”.
3. Me puse a dieta.
A la once de Emma llevaré galletas de salvado.