Día movido. Fuimos con Anto+Anto a buscar mis zapatillas al Carrefour que queda frente al MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), luego de pasar en el colectivo por el very high barrio de Recoleta, que vendría a ser el equivalente, según yo, de El Golf, o El Bosque Norte, o cosas por el estilo, en Santiago de Chili. Resultó que mis zapatillas, que no son otras que las zapatillas que tiene Antonin, versiones chinas de algún zapato de marca, que lucen y se sienten muy bien, resultó que no estaban, que se habían acabado, que sólo quedaban en tallas pequeñas. Fue una desilusión, porque esperaba por fin poder reemplazar mi calzado deconstruido por algo un poco más esencialista. Me parece incuestionablemente necesario afirmar la posibilidad de unas zapatillas *esencialmente* buenas para poder caminar con comodidad y protegerse del frío y la humedad. There you go, PoMo Academy Awards. No es muy sano deconstruir los propios zapatos. Volviendo a la modalidad insoportable-levedad-de-la-crónica-de-viaje: ante la desilusión, como corresponde en el orden de la sociedad de consumo, surgió la chance de otra compra, y yo, espontáneo y autónomo, además de arriesgado y apasionado, decidí lanzarme a la aventura de hacer la compra. Una chaqueta/parka muy cómoda y que según mis queridos chileno-argentino-franceses, me queda bastante bien. Yo les creí, y todavía les creo. Esto es lo que se llama ir por lana y salir trasquilado, o ir por zapatillas y salir enchaquetado.
Pasando de la frivolidad consumista a la militancia moralizada, hoy también fue el día de conocer la Biblioteca Popular José Ingenieros. Peter Larsen me había invitado a pasar por allí a la hora de la reunión del colectivo de la Biblioteca, y así lo hice. Es un lugar muy agradable, y el salón central está empapelado de libros. La Biblioteca fue fundada en 1935, y puede imaginarse la cantidad de cosas que se coleccionan en 73 años. No revisé con profundidad, porque preferí, igual que en la FLA, conversar con la gente primero y establecer el contacto y la confianza para volver con más tranquilidad a revisar los libros y archivos. Fue muy entretenido estar en una mesa de reuniones en la que sólo tres de nueve personas éramos menores de 30 años. Ya sé que estoy medio obsesionado con este asunto de los viejos, pero no deja de ser notable para mí una situación como ésta. Sobre la mesa habían un montón de publicaciones anarquistas de varias partes del mundo (”Sicilia Libertaria” y “Libertaria” de Italia, “CNT” y “Tierra y Libertad” del Estado Español, son las que recuerdo ahora). Lo mismo que en la FLA, dejé unos libros de regalo en nombre del Grupo Emma Goldman. La segunda edición de las “Crónicas anarquistas…” de Oscar Ortiz, y “Los Anarquistas y el movimiento obrero” de Sergio Grez. Creo que son documentos sobre el anarquismo chileno que no pueden faltar. Estuvo bueno. Estuvo buena el mini-debate sobre el estatuto de la palabra “trashumante”, polémica en torno al título de la próxima edición de Utopía Libertaria. Un libro sobre los crotos libres, que sale anunciado como “En pampa y en la vía” pero terminó llamándose “Anarquismo trashumante”. Según unos, una palabra muy intelectual. Según otros, aun sin ser intelectual, poco apropiada. A mi me parece que tienen que ver el libro “Anarquía ontológica” que editaron en La Sala para curtirse con el título. Voy a volver el jueves al archivo, y a buscar cosas a la biblioteca; además, Peter me invitó a cenar a su casa, dicen por ahí que es fan de Bookchin (”lo quiere más que a Bakunin!”, dijo uno), así que tendremos tema.
También anduve por la FLA de nuevo. Astrid tuvo la gentileza de encontrarse conmigo esta noche, y mostrarme el archivo. Una belleza de archivo, pese al desorden y al estado precario de algunos materiales. Estuve revisando la caja con publicaciones de Chile, en busca de algo sobre la IWW que pudiera servirle a Mario, y sólo encontré algunas revistas de los 90 que nunca había visto (números del Duende Negro, por ejemplo) y unos cuantos periódicos de la decada del 40. Volveré también, a leer con más detención. En la caja de folletos de Chile encontré unos documentos para Mario, y ya empecé a escanearlos. Son unas pequeñas libretas de la IWW, una tiene los acuerdos de un congreso de 1923 (si mal no recuerdo), y otra que es como una introducción a la IWW y sus prácticas. Además, un panfleto de Juan Gandulfo sobre el sindicalismo revolucionario. Saqué algunas fotos del archivo, espero subirlas pronto.
[Los próximos dos párrafos son parte de un email que le envié a Ernesto, comentando la lectura de hoy]
Creo que acabo de leer el peor artículo que pueda escribirse sobre Bakunin. Se llama “Kant y Bakunin” y está en el primer número de la Revista de Estudios Libertarios “Germinal”, editada el 2006 en España. Según el artículo, la teoría política de Bakunin es una reacción al hegelianismo, en particular porque Bakunin retoma de Kant la autonomía moral del individuo y la constitución de la sociedad a partir de esa autonomía. Me compré esta revista y quiero que leas el artículo para que podamos conversarlo. Imagínate que lo leí gesticulando con asco, sorpresa y rabia cada cierto rato. Mi primer problema no es con la posibilidad de una interpretación kantiana del anarquismo (eso habría que discutirlo de todas formas), sino con las flagrantes contradicciones o inconsistencias del artículo, que además está muy mal redactado. Por ejemplo, es brutalmente superflua la manera en la que se concibe el “sujeto” kantiano, a veces identificado con una subjetividad trascendental, otras con el mero individuo. También, es increible como puede citarse a Hegel diciendo una cosa y luego, sin mediación (no pun intended), decir que dijo una cosa que no ha dicho. Así es como la autora del texto señala que para Hegel el Estado es el “espíritu objetivo”, la “unidad que se comprende a sí misma como múltiple” y “el lugar de florecimiento del individuo”, y en el resto del texto, en defensa de un kantismo y un bakuninismo inexistente, hace aparecer al Estado hegeliano como la exterioridad y la artificialidad máxima con respecto a la inmanencia y la autenticidad máxima de la subjetividad moral del individuo. Se supone que de la crítica de la razón práctica de Kant se deriva una noción libertaria de sujeto libre-en-esencia, capaz de darse una ley, lo que vuelve innecesaria (y represiva) la existencia de leyes que le sean ajenas. Se supone que este “hombre libre”, capaz de constituir la sociedad por una chispa teleológica de voluntad solidaria (la autora usa todas estas palabras, excepto “chispa”) es el hombre que piensa Bakunin. ¡Nada más falso! La libertad para Bakunin es plenamente social e histórica, y concebirla como “derecho absoluto de todo hombre a no buscar ota sanción para sus actos que su propia conciencia” es obra del idealismo más desbocado. Véase también esto: “La esperada sociedad ácrata es una asociación plural anti-política, asamblearia, en donde la solidaridad es pensada como una instancia previa a la organización social, previa a cualquier política, es innata”. Bakunin saltaría de su silla al escuchar esto. Pero eso es lo de menos. Es evidente que esta concepción sólo conduce al liberalismo contractualista o a un corporativismo de entes relacionales.
Por otra parte, el texto está lleno de soluciones fáciles para problemas complejos. Por ejemplo, habiendo señalado explícitamente que la conciencia moral kantiana es la conciencia moral del individuo (”el yo”, dice) que se asocia solidariamente con otros, cuando se trata de señalar los puntos en los que Bakunin continúa o modifica la tradición ética kantiana, dice lo siguiente: “4) Sustituye el sujeto trascendental por la humanidad. El sujeto racional kantiano no es un sujeto empírico sino trascendental. El bakuniniano es el género humano”. ¿Cómo tenemos que entender entonces todo el texto, si primero se dice que se trata del yo, y luego se trata del género humano? Yo ante estas cosas sólo puedo chillar como ardilla enojada.
Son las 6.29 de la madrugada, los Antonios llegaron hace poco rato de una noche de juerga, nos reímos un poco de todo, y ahora a dormir. Mañana barrio chino, parque Rivadavia y lo que venga.
Salud y Trashumancia.