August 7th, 2008

Esos ríos que podemos llegar a ser.

Posteado por Pablo

“La revolución social procede de la evolución. Cuando esta última va a estrellarse contra las instituciones sociales que le cierran el paso, se transforma en revolución.

Semejante al río cuyas aguas se deslizan por el llano, sin corriente perceptible, siguiendo insensiblemente su camino, pareciendo adormecerse bajo los cálidos rayos del sol que lo iluminan y calientan, haciendo brillar con sus caricias cual un grandioso espejo la tersa superficie de sus aguas, así la evolución transforma las idas y cambia poco a poco las costumbres, de una generación a otra, sin que los individuos lo noten en el breve espacio de su vida. Pero si sus costumbres, tendencias y aspiraciones cambian, permanecen inmóviles las instituciones fundamentales y estalla el conflicto.

De igual manera se desplega el río libremente; mas, héte ahí que al final de la llanura, allá lejos, elévanse sus márgenes y se estrechan de pronto y sin transición obligan al río a apretar sus ondas, a canalizar su corriente. Ese lago antes tranquilo, inmóvil en apariencia, apresura su marcha; las ondas rugen contra los obstáculos que obstruyen el cauce, se quiebran en las peñas que detienen su curso, derriban las riberas que las aprisionan, arrancan los materiales, que les servirán para asaltar otros obstáculos más sólidos. Y el río tranquilo e inofensivo truécase en un torrente tumultuoso que todo lo arrasa a su paso.

Esto es lo que los gobernantes no han sabido comprender; y por eso (fieles a su papel, dicho sea de paso), siempre han intentado poner obstáculos a la corriente de las ideas regeneradoras, para obligarla a encauzarse entre los diques alzados por su ignorancia. Y cuando irritado el río y más poderoso que sus obstáculos, los barre, derrumbando los muros que aquéllos creían ser tan firmes, la ceguedad de esos ignorantes es tan profunda que la emprenden contra el río; sin advertir que la catástrofe sólo es el resultado fatal y necesario de sus trabajos de contención y que el desastre deben achacarlo a su torpeza y no a las aguas que sólo desean fertilizar el suelo”

Jean Grave, La Sociedad Futura
F. Sempere y Compañía Editores
Traducción de Constantino Piquer
El texto es de 1895, la traducción también
Estos párrafos son de las páginas 7, 8 y 9

Los vendedores de libros usados no tienen idea de las joyas que están en sus estantes de “Oferta a $1000″

August 3rd, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña, segunda semana

Posteado por Pablo

De tanto caminar me quedé sin lugar para sentarme a repasar el día y publicarlo aquí. Salgado Boza, pese a su necedad con respecto a mi estilo, me impulsó a retomar la tarea.  Considerando que me quedé mudo desde el día 9 hasta el día 13, y que la cronología de los hechos no es relevante, seguiré el ritmo de mi memoria para relatar los crímenes y pecados de esta semana.

Creo que lo mejor de la semana fue José, un anarco-veterano de la Biblioteca José Ingenieros, experto en apodos de viejos libertarios y excelente bibliotecario. Ayer estuve por allá y luego de que me retara más de una vez por sentarme a leer en los lugares más oscuros (y ambas veces fue a prenderme la luz para no quedarme ciego), estuvimos conversando un rato. Me recordó a mi abuelo, pero más que nada por lo viejo. José debe tener por lo menos ochenta años. Y la serena lucidez de un adulto en su mejor momento.  Hablamos de filosofía, de ortografía, de electrónica, de los anarquistas antiguos, de los anarquistas jóvenes, de Chile y Argentina, de la charlatanería académica, de Carlo Cafiero y Carlos Malato, de mi tesis de filosofía, entre otras cosas. Se despidió amorosamente levantando su bastón, felicitándome por viajar en avión (”que de otra forma te demoras tanto que la barba te crece hasta el suelo”), y diciendo “Salud, compañero”. Quisiera haberme quedado dos horas más, pero era tiempo de irse a casa. Una razón más para volver a Buenos Aires.

Hoy estuve con Christian Ferrer, autor del ya conocido libro “Cabezas de tormenta”, bella colección de artículos sobre anarquismos y anarquistas (se puede descargar aquí).

[Paréntesis: regreso de Buenos Aires, y termino escribiendo en Santiago, Merced 32]

Christian Ferrer es una de esas personas que hablan como escriben. Y considerando que Ferrer escribe bastante bien, escucharlo hablar es una experiencia literaria.  Los temas fueron, por supuesto: peronismo (y peronistas), anarquismo (y anarquistas), Chile, Argentina, sus libros, mis ideas de libros o revistas, el futuro. Nos encontramos en el bar Sofía, eso estuvo sintomático.

Creo que me quedé sin escritura. Si alguien quiere saber algo más (mis reflexiones sobre la vida en Buenos Aires, mi impresión del judaísmo ortodoxo callejero, el infinito catálogo de lapsus en el subte, en los colectivos o en la calle, o la lista exacta de los libros que traje para la biblioteca de Emma Goldman), comuníquese conmigo y truecamos un café por historias. Si me acuerdo de algo más, las escribiré como memorias, y ya no como crónicas de actualidad reciente. Quizás esas le gusten más a Salgado Boza. Puede que la bruma de la memoria tiña de razón literaria mis escupos noticiosos propiciados por el casi aquí y ahora.

Subí las últimas fotos al flickr. Aunque C. diga que son buenas, yo sigo opinando que son fomes. Y muy pocas.

Nos vemos en Lima en Noviembre.

July 28th, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña 562, día 7 & 8

Posteado por Pablo

Ayer y hoy dormimos hasta tarde, una vez más. Aprovechando el fin de semana de vacaciones, circunstancia que tiende doblemente al descanso y el relajo.  Vino Alita (amiga de Antonia, véase flickr) y fuimos a Parque Rivadavia, en busca de libros. Y aunque había planeado que esta semana que viene fuera la semana de compras, no pude resistirme con algunas cosas. Los libros adquiridos son los siguientes:

- Jean Hyppolite, Introducción a la filosofía de la historia de Hegel

- G.W.F. Hegel, Principios de la filosofía del derecho

- Henri Lefebvre,  Los marxistas y la noción de estado

- Rodolfo Rocker, Bolshevismo y anarquismo (edición de 1922)

Me parece que son joyitas, considerando además que están como nuevos y que sumando y restando cada uno costó alrededor de 2500 pesos chilenos. Espero volver a los stand del parque durante la semana, porque me quedaron pendientes al menos dos libros (”Tres estudios sobre Hegel” de Theodor W. Adorno y “El joven Hegel” de György Lukács). Sí, la cosa está un poco cargada a Hegel estos días. Parece que la tesis se perfila con una mortal tríada H-B-B: Hegel + Bakunin + Bookchin. Suena perfecto, pero aterrorizantemente perfecto. Dialéctica, dialéctica revolucionaria, naturalismo dialéctico, anarquismo dialéctico. Por ahí.

De vuelta a casa decidimos comer, y preparamos una pizza, y quedó bien. Pero más avanzada la noche, con la ayuda de Coti, la hermana de Alita, decidimos hacer algo dulce. Pensamos primero en panqueques, pero no teníamos una sartén adecuada. Los panqueques devinieron un queque, bastante apetecible a la vista, pero impresionantemente raro al tacto. Parece que la mezcla de la levadura, los huevos y la margarina tuvo un extraño efecto, y la masa quedó como una cosa bien gelatinosa, entre flan y masa cruda. Por fuera parecía el queque perfecto, por dentro era incomible. Intentamos comerlo con manjar, pero no era mejor. Decidimos volver a meter unos pedazos al horno, esperando que se cocinara más y mejor, pero quedó igual. Hay una foto del resultado final. En algún momento la subiré. Por lo menos lo intentamos, eso estuvo bueno.

Hoy volvimos a repetir los chascarros de cocina. La pascualina que hicimos terminó en el piso de la cocina justo cuando la estabamos sacando del horno. Se pueden imaginar el trauma gustativo que eso nos causó. Decidimos recoger del suelo lo que estuviera comestible y desechar el resto. Mi arroz no quedó tan malo, y considerando el hambre, el almuerzo (que fue como a las 6 de la tarde) no estuvo tan malo.

Después de eso vimos [REC], la película española de terror. Bastante cliché, pero aun así nos hizo saltar. Luego, como para pasar el susto, vimos Superbad (extrañamente traducida al castellano como “Supercool”. El traductor de películas lo hizo de nuevo). Es recomendable para entretenerse un rato. Comedia gringa explícita, de esas que bordean la vulgaridad con una inteligencia notable. Después de eso me vine a buscar una red, y los Antonios se quedaron jugando Donkey Kong Country.

Son las 5.05 de la mañana, y recién me da sueño. Tengo que regularizar esto.

PS: Abajo los hombres estúpidos, arriba la fraternidad.

July 26th, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña 562, día 6

Posteado por Pablo

Día movido. Fuimos con Anto+Anto a buscar mis zapatillas al Carrefour que queda frente al MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), luego de pasar en el colectivo por el very high barrio de Recoleta, que vendría a ser el equivalente, según yo, de El Golf, o El Bosque Norte, o cosas por el estilo, en Santiago de Chili. Resultó que mis zapatillas, que no son otras que las zapatillas que tiene Antonin, versiones chinas de algún zapato de marca, que lucen y se sienten muy bien, resultó que no estaban, que se habían acabado, que sólo quedaban en tallas pequeñas. Fue una desilusión, porque esperaba por fin poder reemplazar mi calzado deconstruido por algo un poco más esencialista. Me parece incuestionablemente necesario afirmar la posibilidad de unas zapatillas *esencialmente* buenas para poder caminar con comodidad y protegerse del frío y la humedad. There you go, PoMo Academy Awards. No es muy sano deconstruir los propios zapatos. Volviendo a la modalidad insoportable-levedad-de-la-crónica-de-viaje: ante la desilusión, como corresponde en el orden de la sociedad de consumo, surgió la chance de otra compra, y yo, espontáneo y autónomo, además de arriesgado y apasionado, decidí lanzarme a la aventura de hacer la compra. Una chaqueta/parka muy cómoda y que según mis queridos chileno-argentino-franceses, me queda bastante bien. Yo les creí, y todavía les creo. Esto es lo que se llama ir por lana y salir trasquilado, o ir por zapatillas y salir enchaquetado.

Pasando de la frivolidad consumista a la militancia moralizada, hoy también fue el día de conocer la Biblioteca Popular José Ingenieros. Peter Larsen me había invitado a pasar por allí a la hora de la reunión del colectivo de la Biblioteca, y así lo hice. Es un lugar muy agradable, y el salón central está empapelado de libros. La Biblioteca fue fundada en 1935, y puede imaginarse la cantidad de cosas que se coleccionan en 73 años. No revisé con profundidad, porque preferí, igual que en la FLA, conversar con la gente primero y establecer el contacto y la confianza para volver con más tranquilidad a revisar los libros y archivos. Fue muy entretenido estar en una mesa de reuniones en la que sólo tres de nueve personas éramos menores de 30 años. Ya sé que estoy medio obsesionado con este asunto de los viejos, pero no deja de ser notable para mí una situación como ésta. Sobre la mesa habían un montón de publicaciones anarquistas de varias partes del mundo (”Sicilia Libertaria” y “Libertaria” de Italia, “CNT” y “Tierra y Libertad” del Estado Español, son las que recuerdo ahora). Lo mismo que en la FLA, dejé unos libros de regalo en nombre del Grupo Emma Goldman. La segunda edición de las “Crónicas anarquistas…” de Oscar Ortiz, y “Los Anarquistas y el movimiento obrero” de Sergio Grez. Creo que son documentos sobre el anarquismo chileno que no pueden faltar. Estuvo bueno. Estuvo buena el mini-debate sobre el estatuto de la palabra “trashumante”, polémica en torno al título de la próxima edición de Utopía Libertaria. Un libro sobre los crotos libres, que sale anunciado como “En pampa y en la vía” pero terminó llamándose “Anarquismo trashumante”. Según unos, una palabra muy intelectual. Según otros, aun sin ser intelectual, poco apropiada. A mi me parece que tienen que ver el libro “Anarquía ontológica” que editaron en La Sala para curtirse con el título. Voy a volver el jueves al archivo, y a buscar cosas a la biblioteca; además, Peter me invitó a cenar a su casa, dicen por ahí que es fan de Bookchin (”lo quiere más que a Bakunin!”, dijo uno), así que tendremos tema.

También anduve por la FLA de nuevo. Astrid tuvo la gentileza de encontrarse conmigo esta noche, y mostrarme el archivo. Una belleza de archivo, pese al desorden y al estado precario de algunos materiales. Estuve revisando la caja con publicaciones de Chile, en busca de algo sobre la IWW que pudiera servirle a Mario, y sólo encontré algunas revistas de los 90 que nunca había visto (números del Duende Negro, por ejemplo) y unos cuantos periódicos de la decada del 40. Volveré también, a leer con más detención. En la caja de folletos de Chile encontré unos documentos para Mario, y ya empecé a escanearlos. Son unas pequeñas libretas de la IWW, una tiene los acuerdos de un congreso de 1923 (si mal no recuerdo), y otra que es como una introducción a la IWW y sus prácticas. Además, un panfleto de Juan Gandulfo sobre el sindicalismo revolucionario. Saqué algunas fotos del archivo, espero subirlas pronto.

[Los próximos dos párrafos son parte de un email que le envié a Ernesto, comentando la lectura de hoy]

Creo que acabo de leer el peor artículo que pueda escribirse sobre Bakunin. Se llama “Kant y Bakunin” y está en el primer número de la Revista de Estudios Libertarios “Germinal”, editada el 2006 en España. Según el artículo, la teoría política de Bakunin es una reacción al hegelianismo, en particular porque Bakunin retoma de Kant la autonomía moral del individuo y la constitución de la sociedad a partir de esa autonomía. Me compré esta revista y quiero que leas el artículo para que podamos conversarlo. Imagínate que lo leí gesticulando con asco, sorpresa y rabia cada cierto rato. Mi primer problema no es con la posibilidad de una interpretación kantiana del anarquismo (eso habría que discutirlo de todas formas), sino con las flagrantes contradicciones o inconsistencias del artículo, que además está muy mal redactado. Por ejemplo, es brutalmente superflua la manera en la que se concibe el “sujeto” kantiano, a veces identificado con una subjetividad trascendental, otras con el mero individuo. También, es increible como puede citarse a Hegel diciendo una cosa y luego, sin mediación (no pun intended), decir que dijo una cosa que no ha dicho. Así es como la autora del texto señala que para Hegel el Estado es el “espíritu objetivo”, la “unidad que se comprende a sí misma como múltiple” y “el lugar de florecimiento del individuo”, y en el resto del texto, en defensa de un kantismo y un bakuninismo inexistente, hace aparecer al Estado hegeliano como la exterioridad y la artificialidad máxima con respecto a la inmanencia y la autenticidad máxima de la subjetividad moral del individuo. Se supone que de la crítica de la razón práctica de Kant se deriva una noción libertaria de sujeto libre-en-esencia, capaz de darse una ley, lo que vuelve innecesaria (y represiva) la existencia de leyes que le sean ajenas. Se supone que este “hombre libre”, capaz de constituir la sociedad por una chispa teleológica de voluntad solidaria (la autora usa todas estas palabras, excepto “chispa”) es el hombre que piensa Bakunin. ¡Nada más falso! La libertad para Bakunin es plenamente social e histórica, y concebirla como “derecho absoluto de todo hombre a no buscar ota sanción para sus actos que su propia conciencia” es obra del idealismo más desbocado. Véase también esto: “La esperada sociedad ácrata es una asociación plural anti-política, asamblearia, en donde la solidaridad es pensada como una instancia previa a la organización social, previa a cualquier política, es innata”. Bakunin saltaría de su silla al escuchar esto. Pero eso es lo de menos. Es evidente que esta concepción sólo conduce al liberalismo contractualista o a un corporativismo de entes relacionales.

Por otra parte, el texto está lleno de soluciones fáciles para problemas complejos. Por ejemplo, habiendo señalado explícitamente que la conciencia moral kantiana es la conciencia moral del individuo (”el yo”, dice) que se asocia solidariamente con otros, cuando se trata de señalar los puntos en los que Bakunin continúa o modifica la tradición ética kantiana, dice lo siguiente: “4) Sustituye el sujeto trascendental por la humanidad. El sujeto racional kantiano no es un sujeto empírico sino trascendental. El bakuniniano es el género humano”. ¿Cómo tenemos que entender entonces todo el texto, si primero se dice que se trata del yo, y luego se trata del género humano? Yo ante estas cosas sólo puedo chillar como ardilla enojada.

Son las 6.29 de la madrugada, los Antonios llegaron hace poco rato de una noche de juerga, nos reímos un poco de todo, y ahora a dormir. Mañana barrio chino, parque Rivadavia y lo que venga.

Salud y Trashumancia.

July 25th, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña 562, día 4 & 5

Posteado por Pablo

Días de poca acción. De retaguardia, quizás. Volveré a la carga mañana.

Comer, dormir mucho, salir a comprar cosas para la casa en los negocios del barrio. Nada muy turístico. Como corresponde.
Antonia dio su examen final de Filosofía Medieval, sobre los neoplatónicos (que, está confirmado, no tienen nada que ver con los dinoplatívolos), y se sacó un 9, que es como un 6,5 chileno, porque las notas van de 1 a 10. O sea, es una seca. Y esto es un examen oral con un profesor al que le disertas un tema y te hace preguntas. Brígido.

Celebramos su salida a vacaciones comiendo pizza y viendo “Dog Day Afternoon” (conocida en español como Tarde de Perros) de Sidney Lumet, con la actuación como siempre excelente de Al Pacino. Jovencito, época del Padrino. Tal como decía en la reseña de la carátula, era “una extravagante comedia de suspenso”. Basada en una historia real, ¿viste?.

Es obvio que me he preguntado cómo sería vivir aquí, cómo sería empezar una vida aquí. Suena bien. Suena bien Buenos Aires, es un lugar muy distinto a Santiago. Cómo sería estar aquí sin el plazo de un boleto de regreso. La percepción de las cosas cambia cuando se proyectan hacia el futuro como algo permanente. Creo que podría venirme a escribir la tesis y trabajar en algo más. Si pudiera conseguir un par trabajos de traducción bien pagados en dolares podría sobrevivir, e incluso comer. Y entonces quizás sería el comienzo de una largamente soñada vida de estadías en distintos lugares del mundo, participando en todos los centros sociales posibles, oficiando de heraldo de la buena nueva de la Anarquía, o de chasqui de la propaganda por el hecho, y alentando la organización del descontento. Un bonito prospecto para la usual miseria de estos tiempos.

He vuelto, por tu culpa, a quedarme despierto hasta el amanecer.

Salud y Libertad.

PS: Subí fotos de La Sala, y otras, al fliquer.

July 22nd, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña 562, día 2 & 3

Posteado por Pablo

Pasan helicopteros y retumba la ventana. La vista desde aquí es extrañamente bella. Me recuerda el panorama que se veía desde el balcón de Brasil 453. Aunque Buenos Aires parece tener más edificios que Santiago, si es que tal cosa es posible. Si es cierto que en Tokio ya no se ve el sol desde la calle, Buenos Aires es casi una versión latina de Tokio, afrancesada y latinoamericana al mismo tiempo, con basura en la calle y con edificios derruidos. Pero allí están las grandes avenidas, que aquí sí que son grandes, y se aparecen cada tres o cuatro cuadras (de sur a norte, Independencia, Belgrano, Rivadavia, Corrientes, Cordoba, Santa Fe) para que el cielo re-aparezca heroico, nuboso o limpio. Aun así, la contaminación publicitaria (que debería ser otra categoría de las distintas contaminaciones que nos enseñan en el colegio) se encarga de tapar el cielo o de reconducir la mirada a sus hileras infintas de carteles, sus neones, sus mierdas. Aun así, a su vez, Oscar Brahim se encarga de reconducir la mirada hacia la lucidez.

Ayer y hoy estuve en La Sala, que es el centro cultural donde trabaja Andrés, también conocido como Andrés Biófilo. Es una casona gigante, de tres pisos, que solía ser un restaurant. Es media laberíntica y alberga todo tipo de proyectos interesantes. De lo que recuerdo ahora: taller de hierbas, taller de bicicletas, imprenta, taller de serigrafía, espacio de reuniones y actividades, habitaciones, dos cocinas (una tremenda), biblioteca con miles de libros, fotocopiadora, etc. etc. Se parece al ABC No Rio de Nueva York, en la magnitud de todo. Seguro para ellos no es tan impresionante ya, pero a mí me dejó loco. Como 20 personas participan en el proyecto, y siempre hay movimiento. Apenas pueda, subiré las fotos que saqué hoy del primer piso; luego iré sacando más de los demás espacios.

Allí me encontré con Andrés, con Astrid (contacto recomendado por Chuck Morse), y con Caro (también Caro Biófilo, la voz más brigida del oeste. Además, conocí a las gentes que están allí en La Sala, incluyendo a aquellos que trabajaron en la edición de un libro de Hakim Bey que incluye dos traducciones mías. No salgo en los créditos, pero no es tan terrible. Siempre traduje a Bey pensando en la lógica del anonimato, tratando de poner los textos disponibles como armas o herramientas. Además, si Allah nos acompaña, pronto saldrá editado Millennium, y allí soy el rey traductor. Qué tanto.

Hoy fue el día de la comilona bonaerense de rigor. Con Caro fuimos al excelentísimo tenedor libre vegetariano chino llamado Los Sabios. Cada vez más delicioso, aunque cada vez más caro. Recuerdo que la primera vez que vine (2002) costaba 5 pesos (alrededor de 850 pesos chilenos) y ahora está costando 18 (alrededor de 3060 chilenos). En todo caso, vale la pena. La primera vez fue con Nico, también conocido como Beluga, un hijo de Israel que me acogió en su casa y me llevó a este paraíso gastronómico. Luego fuimos con Kadd y Danae, lo recuerdo como si fuera ayer. Y luego con Karen el 2006. Y siguen estando las mismas personas atendiendo, con la misma amabilidad oriental, cocinando las mismas delicias. No digo más para evitar provocar envidia o hambre.

En casa de Antonia no hay internet, y a veces pillo alguna red inalámbrica por ahí. Hoy pasé por un cyber atendido por un sujeto ruso, o algo así, porque su computador emitía ruidos de una radio o un programa de televisión en ruso, o en algún idioma muy parecido al ruso. La conexión no era mala, pero tenía un filtro anti-porno de mierda que no me dejaba entrar ni a este blog, ni a facebook, ni a sexuallib.com.

Ayer terminé de leer “Lenin y la filosofía” de Althusser, sólo para concluir que los marxistas están muy locos. Este pequeño volumen estaba en la estantería de Antonia y decidí darle mi tiempo para ver qué onda Althusser, o el Lenin de Althusser. Es recomendable como lectura de baño, sin duda. Así lo leí yo, de cagada en cagada. En parte, es una auto-re-afirmación bastante poco científica de la excelencia de la obra de Lenin, y de la importancia del marxismo en la historia de las ciencias modernas. En parte, es una notable revisión del aporte de Lenin a la filosofía marxista. Todo esto no deja de ser intra-marxista, cosa bastante irritante para un lector no marxista. La jerga épica del marxismo me molesta. No dejo de pensar en la jerga épica del catolicismo del Imperio Romano, analogía en la que me gustaría insistir por un tiempo. Además, los marxistas como Althusser, y como muchos, si no la mayoría, pecan de la terrible ignorancia/ingenuidad de asumir que el movimiento obrero y las luchas del proletariado son esencialmente marxianas, basadas o influenciadas por la santidad del Opa Karl. Ignoran, siguiendo la mala onda de su patroncito, la presencia y la importancia el anarquismo en el origen y el desarrollo de las luchas sociales. Incluso su importancia teórica. Por ejemplo, según Althusser, Lenin apunta en “Materialismo y Empiriocriticismo” (la obra sobre la cual trata principalmente el textito) que la historia de la filosofía no es sino la historia entre dos tendencias fundamentales: materialismo e idealismo. Esta sería una de las tesis con las que Lenin aportaría a la tarea de pensar a la filosofía de una manera extra-filosófica (asunto sobre el cual trata principalmente el textito), o sea, a la tarea de hacer una “teoría de la filosofía” que muestre que ella no está fundada sobre sí misma, sino que tiene una relación fundamental, que de algún modo la constituye, con la política y la ciencia. El objeto de la filosofía no sería sino la nada que es ese vaivén fundamental entre materialismo e idealismo, que es por cierto un vaivén ideológico (por tanto no-científico, y en este caso eso no es nada bueno, porque no olvidemos que Marx ha aportado una nueva ciencia, la “ciencia de la historia”, tan tan tan importante como la “ciencia de la física” de Galileo o la “ciencia de la matemática” de Thales; cómo vamos con los niveles de megalomanía), que depende de la relación de la filosofía con las ciencias y con la política. La filosofía no estaría por sobre las ciencias, ni por sobre la lucha de clases, como quiere creer ella misma todo el tiempo. Ante esto digo dos cosas: 1) léase en “Dios y el Estado” de un tal Mikhail Bakunin la escenificación bastante precisa y situada de la lucha entre materialistas e idealistas (ya no materialismo e idealismo). Se notará que no fue Lenin el primero en poner esa contienda en el centro de la cuestión de la filosofía, o de la política, o de la ciencia. Por otro lado, la afirmación de que la filosofía tiene un estatuto derivado es pensable una vez que se comprende a la filosofía en el marco general de una ontología unitaria en la que la racionalidad expresada filosóficamente sea uno de los momentos del desarrollo histórico del ser o de la naturaleza. No es necesaria la afirmación fanática de la cientificidad del marxismo, o de la capacidad subversiva de Lenin para la academia empiriocriticista neokantiana de su época. Aquí de nuevo Bakunin, seguido en alguna medida por Kropotkin, pero definitivamente por Bookchin. Para todo esto, la maravilla de libro “Mikhail Bakunin: The philosophical basis of his anarchism” de Paul McLaughlin. Otro día hago una reseña más detallada, por ahora quería descargar lo básico.

Estoy pensando en hacer mi tesis sobre Bakunin y Bookchin. ¿Será mucho?

July 20th, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña 562, día 1

Posteado por Pablo

Los días suelen pasar más lento cuando uno está lejos del lugar de siempre. Como si la novedad forzara una percepción microscópica que requiere de más tiempo para procesar. Recién un día y es como si las horas se volvieran elásticas y largas.

Pero algo cambió, algo dejó de ocurrir. Siempre que viajaba tenía una extraña sensación de discontinuidad, como si el viaje mismo, el tránsito de un lugar a otro, causara una ruptura en mí, como si yo no fuera el mismo que salió de un sitio y llegó a otro. Esta vez no fue así. Esta vez soy el mismo. Y entonces esa unidad interna se expresa como unidad externa, y Buenos Aires no parece un lugar tan distante, un lugar tan extraño, un lugar tan distinto. Es la sensación de que el mundo es uno y el mismo, pese a todas sus matices. Es la sensación de que las fronteras geopolíticas son meras construcciones, y que incluso las diferencias culturales son superables si se comprende su historicidad.

Estoy haciendo de este sitio un confesionario onto-terapéutico. Qué mejor.

Hoy estuve en la FLA, Federación Libertaria Argentina, en una conmemoración de los 72 años de la Revolución Española, conocida también como Guerra Civil Española. Llegué sólo y tímido por no conocer a nadie, sintiendome demasiado chileno, con esa actitud mínimizante, disculpándose hasta para pedir la hora. Pero dije que venía de Santiago, de la Biblioteca Emma Goldman, que hasta traía unos libros para donar, y fue un buen ticket de entrada. No sé como será la paranoia local, pero yo me sentí todo el tiempo como un infiltrado. Después conocí a Marina, la encargada de la biblioteca, y aparentemente se alegró de recibirme, se acordaba de la Emma Goldman, y quedamos de vernos el miércoles para charlar un rato. Ahora viene, por supuesto, mi reflexión sobre el evento.

Pasaron un par de documentales, típicamente lentos, pero emotivos, sobre el periodo pre-Revolución, y sobre el momento revolucionario mismo. Entrevistas a Abad de Santillán, a Montseny, a Peirats, a Berenguer, y otros/as anarquistas, y también a gente del otro bando, falangistas, comunistas (estalinistas, digámoslo), republicanos. Trataré de conseguirme copias, porque son documentos fascinantes. El relato que hace el Jefe de Policía de Barcelona de la Batalla de Barcelona en Julio del 1936 es notable.

Lo más entretenido para mí fue ver, de manera muy superficial por ahora, pero con las antenas bien paradas, el tipo de gente que asistió al acto. Aunque todos eran jóvenes (incluidos los viejos, que son unos lolos totales), se nota que hay varias generaciones trabajando juntas. O sea, hay chicos y chicas de 20 a 25 años, pero también se ven personas que bordean los 30 y gente que tiene más de 60. Yo sé que los y las compañeras argentinas consideran que en Chile hay mucho movimiento, que allá pasan cosas, que en Santiago el anarquismo está agarrando mucha fuerza. Y concuerdo con ellos. Hay una vitalidad que aparentemente en Buenos Aires no se ve, o no se alcanza a ver. Pero acá hay una historia, acá hay un local como el de la FLA, gigante, con un archivo tremendo, con un tremendo espacio para actos. Me gustaría saber más sobre el estado de la FORA, y la cantidad de personas que trabajan allí y de trabajadores involucrados en Sociedades de Resistencia, pero me parece también que el mero hecho de su existencia denota una fortaleza organizacional que en Chile no tenemos. Y no puedo dejar de hacer el vínculo entre la cuestión de las generaciones y la cuestión de la organización. En Chile no tenemos viejos a los cuales recurrir para que nos resuelvan problemas concretos, y hemos tenido que hacer las mismas discusiones durante 10 años para empezar a definir algunas cosas y avanzar en nuestro trabajo. En Chile el anarquismo resurgió gracias a la contra-cultura punk, al vegetarianismo y la liberación animal, al individualismo propiciado por el contexto social, cultural y económico del Chile de los noventas. En ese contexto, es esperable que el anarquismo chileno se manifieste en grupos que prefieren, explícitamente, hacer lo suyo por su lado, mientras otros hacen lo suyo por otro. Es esperable que muchas veces se trate más de afirmar la propia identidad anarquista, y la propia vida cotidiana “liberada”/”expropiada”/”ilegal”/”libertaria”, en vez de concebir eso como un momento inicial que debe proyectarse en un momento plenamente social y que tenga como fin la revolución social y la instauración de la anarquía, el comunismo libertario, el comunismo anárquico, o como se le quiera llamar. No es extraño que la autogestión se entienda como manufactura casera de productos, y no como la gestión libertaria de la economía en general. Todo esto no es culpa de tal o cual individuo, de tal o cual grupo, o de la falta de disciplina de los compañeros y compañeras. No se resuelve impulsando organizaciones formales rígidas fascinadas con la estética leninista. Cada vez queda más claro que el Partido es incapaz de hacerse cargo de la complejidad y la radicalidad de las transformaciones que son requeridas para que la anarquía sea realmente posible. Del mismo modo, cada vez queda más claro que tampoco se resuelve con el individualismo, el pequeño grupo amistoso, las luchas particulares basadas en el-aquí-y-el-ahora, o las escenas libertarias aisladas de su contexto (barrio, población, ciudad, país, continente), que desconocen de manera brutal el origen social y socialista del anarquismo, su vocación de luchar por la emancipación de la humanidad teniendo en cuenta la perspectiva de los oprimidos. Espero desarrollar todo esto en algún artículo o panfleto pronto, pero en pocas palabras me interesa decir que es necesario asumir una herencia histórica (la de la historia del anarquismo, desde el siglo XIX hasta hoy, y esto quiere decir la historia teórica del anarquismo, desde Proudhon hasta Bookchin, así como la historia práctica del anarquismo, desde su origen en el seno del movimiento obrero hasta el anticapitalismo globalizado y la contracultura post-hippie) al mismo tiempo que proyectarnos hacia el futuro, y asumir una perspectiva que nos permita pensar que la transformación radical de la sociedad es posible, y que esta posibilidad está en nuestra sabiduría histórica y en nuestra lucha. Y que esta lucha está inserta en el mundo de hoy, porque es este mundo el que queremos cambiar. Y no solamente nuestra conciencia, nuestra lucidez, nuestra consecuencia con los principios. No solamente eso, pero también eso. No vayan a creer que en el fondo estoy diciendo que hay que instaurar la dictadura del proletariado, porque lo que importa es cambiar el mundo aunque todos nos volvamos borregos de la burocracia. Sería una objeción absurda. Como le gusta decir a Ernesto, creo que citando a Berti, el anarquismo en la historia y contra la historia.

Como siempre, fotos en mi flickr.

July 19th, 2008

Buenos Aires, Luis Saenz Peña 562, día 0

Posteado por Pablo

No he viajado muchas veces en avión, pero nunca había visto tantos comercios al interior de un aeropuerto. En el camino que va desde la Policía Internacional hasta la puerta de embarque solían haber unos cuantos locales para vender souvenires o libros/revistas/guías, además del clásico Duty Free, especie de institución del mercado aeronáutico. El resto era el eterno pasillo de aeropuerto que permitía ese extraño momento de introspección viajera, o de melancolía, o de stress por ir atrasado. El resto era un lugar vacío, de mero tránsito, una perversa representación inconsciente de este valle de lágrimas, de esta romería temporal. Hoy, ese mismo tramo, está repleto de tiendas y restaurantes, casi como un pequeño mall de objetos exclusivos, hand made, hecho en Chile, últimas instancias para llevarse un sucedáneo de olvido turístico. No debería extrañar, y de hecho no me extraña. Pero sí me causa repulsión, sí me da asco, sí agotó de manera inmediata. Tuve la sensación de estar en un Falabella interminable, que tenía señaléticas de aeropuerto sólo para señalar la promesa de un afuera. En ningún caso estoy lamentandome del pasado glorioso de los aeropuertos antiguos, o pensando que podrían haber tenido otro destino. Sólo expreso, con el ánimo de constatación que suele acompasar las crónicas de viaje, el gesto interno que me provocó esta sobreexplotación del tránsito al embarque.

Si están leyendo esto es porque efectivamente no tuve problemas con la Policía. De hecho, por primera vez, el detector de metales no emitió ningún ruido cuando yo pasé. Me previne sacando todo lo metálico antes de pasar. Estos dispositivos de seguridad siempre me han asustado un poco. Siempre me siento observado, medido e interrogado por el detector de metales, el/la inspectora de Investigaciones chequeando mis maletas, el gorila calvo con pistola que revisa mis movimientos, esperando un gesto delator para ir más allá con su peritaje anti-terrorista. Por suerte, nada de esto se hizo muy patente hoy, y pude pasar en pocos segundos sin darme mucha cuenta del pequeño interrogatorio silencioso al que había sobrevivido una vez más.

El viaje fue demasiado corto. En efecto tuve un asiento con “ventana”. Pese a un retraso de 20 minutos en la salida (por “chequeo de mantenimiento de última hora”, noticias que no pueden sino generar una ansiedad paranóica increíble), llegamos a la hora prevista. El viaje duró una hora y treinta minutos, y ni siquiera alcancé a ver un capítulo entero de Prison Break (tele personalizada para cada pasajero, dios mío, así es como luce la democracia), porque la mitad del viaje estuvieron todos los sistemas apagados, mientras duraba la siempre notable hazaña de cruzar la Cordillera de Los Andes. Me sentí un provinciano sacando fotos de la cordillera, del cielo sobre las nubes, de la ciudad mientras llegabamos (y me siento un provinciano al hablar de “nosotros” para referirme a todos los que ibamos en el avión).

En pocos minutos conseguí salir del aeropuerto y tomar el colectivo 86, que va desde Ezeiza hasta Capital, esforzándose lo más posible para alargar el viaje, para meterse a todos los paraderos, para detenerse en cada lugar. El viaje en el 86 duró más que el viaje en el LanPeru 428. Más encima, a mitad de camino, cuando yo ya me había quedado dormido, y Bob Dylan había dejado de cantar ya, tuvimos que cambiar de máquina, porque ésta había dejado de funcionar.

Después de bajarme un par de cuadras antes de lo que debería - cosa que suele ocurrirme, por el tonto temor a pasarme de largo, que es exactamente lo mismo que bajarse antes - llegué a casa de Antonia, donde está también Antonin. Como siempre, la dulzura de Antonia lo llena todo, y la conversación no se detiene, y no se detuvo hasta hace un ratito atrás (o sea, desde las 9.30 pm hasta las 3:00 am). Este departamento es pequeño, y muy bello, muy acogedor. Me da mucho gusto saber que pasaré varios días aquí, sintiéndome verdaderamente como en casa. Sólo imaginar que tengo ante mí una maceta con un palto, un poster de 8 1/2 de Fellini, una foto de Miles Davis, un bajo eléctrico, y muchos libros que van desde Noam Chomsky en francés hasta “Lenin y la filosofía” de Althusser. Luego de conversar un rato, y por culpa de mi vegetarianismo irrestricto, salimos a comer algo. Por supuesto, pizza. Decidimos ir a Guerrín, paraíso local de la pizza, más bien algo así como un Elvis Presley de la pizza, porque es menos un lugar virgen y equilibrado, y más un ídolo clásico turbulento y grasoso. Por lo mismo, Guerrín repleto de gente. Gente que se viste de gala, al parecer, sólo para ir a comer allí. En fin, lleno, nos vamos a La Americana, caminata por Corrientes, lo mismo de siempre, la misma mierda espectacular, la misma calle hiperkinética y publicitaria. La Americana, algo más familiar, menos solemne que Guerrín. El resto es digestión.

Antonin está de cumpleaños hoy 20 de Julio. Pasadas las 12 tomamos un té y comimos torta, Antonia y yo le cantamos el “Cumpleaños Feliz”, pidió tres deseos, tradición aparentemente inexistente en Francia, comarca de la que proviene este Antonin, el pelambre de costumbre, las historias del amor histórico y prehistórico, otro té, y a dormir. Dormiré en un sofá cama de esos que tienen un nombre que se me olvidó totalmente. Ah, futón, ¿no? Se ve muy cómodo, y me muero de ganas de ir.

Véamos como sigue Buenos Aires mañana. Hoy, por lo menos, huele igual que siempre.

Salud y Anarquía.

 PS: Fotos en flickr.

July 19th, 2008

Santiago, Aeropuerto, 15:14

Posteado por Pablo

Me siento como en un spot de Coca Cola, o en algun documental bien moderno, o simplemente en las fantasías del capitalismo contemporáneo (también podría ser un sueño cyber-mojado de Fernando Flores). Conectado a Internet en un aparato que ni siquiera tiene que estar enchufado a la corriente, a punto de subirme a otro aparato gigantesco de metal, plástico y quizás qué otro material alienígena, que es capaz de elevarse, volar, cruzar la cordillera y aterrizar.

La puerta de embarque se abre a las 15:35. Mi asiento es el 32A, y si el plano de los asientos es fidedigno con la realidad - cosa siempre dudosa, dicen los expertos -  estoy al lado de una ventana. “Ventana”, habría que decir, porque es un pedazo de plástico ultra grueso que permite mirar las nubes sin ser absorvido por el vacío. Nuestra tecnología está llena de metáforas. Es macabro y bello.

El viaje desde Santiago a Buenos Aires dura tanto como el viaje desde el aeropuerto de Buenos Aires a la casa de Antonia. Espero no perderme en el camino, espero que mi memoria porteña siga intacta desde el 2002, profundizada por el viajecito con Glavic el 2006. Mañana mismo pretendo ir a la FLA, a saludar a los compañeros y asistir a una conmemoración de los 72 años de la Revolución Española. Dicen que hace frío allá, espero que baste con lo que llevo.

Las reflexiones diarescas requieren siempre un lector afinado. Quisiera que esto se leyera menos como las reflexiones en off de series televisivas como Scrubs o Sex and the City, y más como una crónica decimonónica de algún viaje de exploración (interior y exterior). Supongo que para eso tendré que agregar más reflexiones profundas sobre el sentido de la vida, sobre los nativos y sus ritos, más comentarios sobre la importancia de luchar hasta la muerte contra la dominación y las jerarquías.
(Alguien acaba de llamar a alguien diciéndole “Cari”, y por un momento pensé que era la señorita de Amor Ciego. Menos mal que no.)

Ya es hora de apagar esto y caminar hacia Policía Internacional. A propósito de terrorismo institucionalizado, ahora recuerdo que hace un rato una pareja de extranjeros con cara de estadounidenses (!) me quedaron mirando, y aun más, cuando me crucé con el señor como que puso cara de sorpresa/espanto/wow. Tengo la impresión de que mi pañuelo palestino, mi barba y mi cara de intelectual árabe lo debe haber confundido.

Salud y Revolución Social.

IMG_1211_thumb.jpg

July 19th, 2008

última instancia.

Posteado por Pablo

Salgo hacia Buenos Aires a las 16:10, llego a las 19:05.

Pretendo (sic) mantener un diario de viaje en este mismo sitio.

Ilustraré con fotos y contaré intimidades.

Gracias a Luz María por el pasaje, a Antonia por el alojamiento, a mí mismo por la voluntad.

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