NUCLEO DE IRA
contra la sociedad de clases, por el comunismo...
   
 
  Un terrorismo en busca de dos autores (documentos de la revolución en Italia)

 

Prólogo

 

 

Entre 1968 y 1982 discurre el segundo asalto del proletariado contra la sociedad de clases. Partiendo del Mayo 68 francés, sus momentos más significativos son el otoño caliente del 69 y el movimiento del 77 en Italia, la revolución mal llamada “de los claveles” en Portugal, el movimiento asambleario de los obreros españoles de finales de los setenta,  y el movimiento obrero polaco independiente, representado en gran parte por “Solidarnosc”, cuya represión, inaugurada por el golpe del general Jaruzelski pone fin al periodo. Estos movimientos revoluclona­rios fueron importantes contribuciones prácticas a la fornacíón de un proyecto de emancipación nuevo, susceptible de cambiar la sociedad de arrzba a abajo.

 

La derrota, al no sacar sus protagonistas las conclusiones generales que se imponían y no trazar nuevas líneas de demarcación con el enemigo, puso punto final a la última ofensiva revolucionaria en este siglo. El orden establecido pudo reorganizar sus fuerzas en función del enemigo al que acababa de vencer: quedó inaugurado un periodo negro en el cual la política, los aparatos represivos y la economía serán progresiva y profundamente reestructuradas, cambiarán de discurso, penetrando en todos los rincones de la sociedad y extendiendo sobre ella sofisticados mecanismos de control y manipulación. Todo lo que podía servir para posibilitar el retomo de la crítica práctica y por consiguien­te, para la vuelta de una nueva ofensiva, a saber, lenguaje crítico, estilos de vida, memoria, territorio urbano, etc, fue destruido o recuperado.

 

Así, la organización de la confusión y de la amnesia, el fomento mediático de la ignorancia, y la propagación del narcisismo en las conductas, han conseguido detener todo pronunciamiento juvenil, impidiendo que la rebelión de los jóvenes sea un fenómeno acumula­tivo. Es característico que ahora la apología del sistema se dlsfrace con fragmentos críticos del periodo anterior. Por ejemplo, personajes que no hubieran durado más de un minuto al lado de Debotd sin recibir un merecido maltrato, hoy en día escriben sobre él deleznables artículos en la gran prensa, lo citan en sus abúlicas conferencías y lo traducen para medIocres editoriales. Es sin duda el ejemplo más escandaloso de recuperaclón. Quienes trabajan en favor del sistema de la dominación formulan teorías aparente o parcialmente críticas, recuperando de aquí y de allá, destinadas a justificarlo en último extremo bien sea en la manera de no concluir o de concluir en la inacción o el conprorníso. No es necesario que sean originales, ni consistentes, ni menos aún que sean inteligibles; su función consiste principalmente en embrollar, ocupar espacio hasta que otras similares las desplacen. Lo importante reside en silencIar toda crítica real, hecha sin concesiones. Que apunten hacia cualquier otro lado y dejen a salvo el corazón del viejo mundo.

 

Por eso una de las grandes tareas de la época consiste en desbrozar el terreno de la crítica y refrescar la memoria histórica. La publicación de documentos del reciente pasado revolucionado servirá para sacar a éste del olvido y rescatarlo de la ignorancia, de forma que su proyecto pueda ser útil a las nuevas generaciones de rebeldes sociales. Los movi­mientos revolucionarios que nos son cercanos produjeron muy pocos escritos, prueba de su debilidad en la formulación consciente de su proyecto, pero la literatura que circuló a su alrededor fue abundante, aunque hoy al primer vistazo se nos caiga de las manos. En cambio, la lectura de los escritos que fueron representativos resulta estimulante y reveladora, y aclara las ideas.

 

El movimiento revolucionarioo en Italia fue el de mayor envergadura, tanto por su duración, abarca todo el periodo 1968-82, como por la abundancia de hechos radicales y por la conspiración general de todas las fuerzas del orden contra él, no reparando en medios: la provocación, la delación, el terrorismo de Estado, el sindicalismo, la desinfonnación, las leyes de excepclón, la cárcel, el asesinato..., medios empleados, aunque a escala menor, aquí entre los ibéricos. De ahí la pertinencia de la publicaclón de estos documentos.