DEBATE SOBRE EL CAPITALISMO DE ESTADO
La sociedad de la mercancía y sus falsas contestaciones
Introducción
La definición del contenido del comunismo necesita dilucidar cuáles son las condiciones frente a las cuales surge como movimiento de negación, las condiciones que lo lo hacen surgir como necesidad o posibilidad histórica. A ese conjunto de condiciones, como totalidad, se le ha denominado "capitalismo".
Desde fines del siglo XIX, y durante gran parte del siglo XX, en la izquierda tradicional y el movimiento obrero clásico se tendió a conceptualizar al capitalismo de una forma que tendía a considerar el grado de desarrollo de ese modo de producción en cada momento. Por oposición, el contenido de la lucha proletaria y del socialismo dependió de lo que en cada uno de esos momentos se percibió como el problema o contradicción fundamental del modo de producción. Así, por ejemplo, mientras la principal objeción estuvo dirigida a la anarquía del mercado, la solución socialista consistiría en la planificación consciente de la producción; mientras lo central del capitalismo estuvo enfocado a la propiedad privada de los medios de producción, la superación socialista de tal problema se basaría en la socialización-estatización de esos medios por parte de un Estado obrero (en las versiones leninistas), o por parte de una federación de consejos obreros, o de sindicatos (en las versiones consejista y anarcosindicalista, respectivamente). La resolución del grueso de los demás problemas (opresión política, patriarcal, racista; alienación; criminalidad, etc.) se hacía depender de la solución de las contradicciones principales.
Nuestra impresión es que tanto la izquierda tradicional como el movimiento obrero clásico atacaron aspectos del capitalismo que no eran los esenciales, y en tal sentido, las experiencias relativamente "exitosas" de la época que ya terminó (1848-1989), jamás dejaron de ser capitalistas, sea porque únicamente modificaron aspectos secundarios del modo de producción capitalista, y/o porque pese a haber constituido experimentos sociales que parecían apuntar en direcciones distintas, de una u otra forma constituyeron más bien versiones locales particulares del capitalismo en sociedades que eran muy diferentes a aquellas en que se había desarrollado el capitalismo clásico.
Para discutir lo anterior, nos referiremos a la historia de un concepto que ha gozado de cierta preferencia en los sectores anticapitalistas radicales cuando se trata de definir que es lo que eran en términos socio-económicos los regímenes creados a partir de la revolución rusa. Este concepto es el de "capitalismo de Estado". En efecto, tal concepto ha sido ampliamente utilizado por consejistas, anarquistas y situacionistas -entre otros-, para referirse a lo que oficialmente se denominó como bloque soviético, países socialistas, socialismo realmente existente, etc.
Lo que nos interesa es hacer un breve repaso a los distintos matices del concepto, detectando la medida en que acertaron o fracasaron en el objetivo de describir las relaciones económicas, políticas y sociales que imperaron en tales regímenes. A la luz de esta discusión buscamos aportar a la identificación de las características esenciales del capitalismo, y a la reivindicación siempre actualizable del contenido del comunismo (1).
Orígenes del concepto: el "marxismo" de la Segunda Internacional
Si bien se discute la medida y sentido en que Marx y Engels hablaron del capitalismo de Estado, lo que importa en este análisis es el lugar que se le dió al concepto en la ideología de lasocialdemocracia (2). La confianza ciega en el desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, en el progreso histórico concebido desde la razón burguesa, llevó a sostener que el propio funcionamiento del capitalismo conduciría a una socialización creciente de las relaciones de producción, hasta un punto en que sólo sería necesario que en la esfera política se expresara el proletariado (a través de su partido), alcanzando el poder estatal, para desde allí consagrar jurídicamente la propiedad socializada de los medios de producción.
La controversia entre "socialdemócratas reformistas" ( como Kautsky y Bernstein) y "socialdemócratas radicales" (como Lenin y Trostsky) radicaba en la versión de toma del poder estatal que propugnaban. Para unos esta era posible de ser obtenida mediante la participación política y el sufragio universal, y para otros era inevitable una ruptura violenta con el orden anterior (además, no era raro que esta cuestión se concibiera como una diferencia táctica, y se asumiera que en diferentes países y momentos pudiera ser aconsejable una u otra vía). Pero en cuanto a que el contenido del socialismo consistía en la superación de la anarquía del mercado, no parecía haber grandes discrepancias.
Leninistas y Comunistas de Izquierda
Con la primera guerra mundial, en la cual el rol reaccionario de los partidos socialdemócratas pasó a ser abiertamente contra-revolucionario, los sectores más radicales del movimiento obrero pasaron a agruparse autónomamente, constituyendo partidos comunistas. Con la revolución rusa, primer ejemplo de toma del poder llevada a cabo bajo estas orientaciones, el movimiento comunista en Europa llegó a identificarse abiertamente con su versión rusa, el bolchevismo. Sin embargo, rápidamente quedó claro que la evaluación de lo que había significado tal proceso y el tipo de régimen que se estaba implantando admitía diferentes interpretaciones. Las críticas al bolchevismo desde la izquierda (Luxemburgo, Pannekoek, Gorter) terminaron por generar una nueva escisión, y a quienes se ubicaron a la izquierda de Lenin se les denominó "izquierda comunista", o "comunistas de izquierda" (también "comunistas consejistas", pero en rigor la tendencia que impulsaba la creación ce consejos obreros y que desechó la forma partido es más identificable con los comunistas de izquierda de Holanda y Alemania, siendo Anton Pannekoek y Paul Mattick dos de sus más brillantes exponentes).
Si bien los comunistas de izquierda participaron en un comienzo de los mismos partidos e Internacional que los bolcheviques o leninistas, el fracaso de las revoluciones obreras en Europa, identificado en general con serios errores por parte de la dirección pro-bolchevique de la Tercera Internacional, los llevó a romper definitivamente. En las bases de la diferencia se encuentra la caracterización de la Rusia Soviética como capitalismo de Estado.
Lo anterior no es soreprendente si se tiene en cuenta que el propio Lenin, polemizando con la izquierda comunista rusa, admitió que en cuanto país atrasado, Rusia presentaba elementos de feudalismo, de capitalismo privado, de socialismo y de capitalismo de Estado. En ese esquema, la misión del proletariado, a través del partido comunista, era desarrollar los dos últimos en oposición a los dos primeros. Así, se veía al capitalismo de Estado como la fase superior del capitalismo, fase inevitable a partir de la cual seposibilitaba la construcción de la sociedad socialista. De hecho, en esta tendencia muchas veces se utilizan de manera intercambiable los términos "capitalismo de Estado" y "socialismo de Estado".
Los comunistas de izquierda o consejistas concluyeron que la revolución rusa llegó a consolidar un capitalismo de Estado en el cual las características principales del capitalismo subsistían, y en el que envez de una dictadura de la clase (sustentada en consejos obreros) existía una dictadura del partido. El partido y su burocracia habían reemplazado las funciones que en los países capitalistas occidentales asumía la burguesía. Se mantuvo la explotación, la separación de los trabajadores de los medios de producción, y la extracción de plusvalía. De cualquier manera, en esta crítica tendía a verse todavía al capitalismo de Estado como la fase superior del capitalismo (marcando en esto todavía una fuerte herencia de la concepción socialdemócrata).
La izquierda comunista italiana, que tuvo una relación mucho más larga y estrecha con el leninismo (y que por ello mantuvo siempre una definición pro-partido, a diferencia de los consejistas), llegó a través de su más conocido exponente, Amadeo Bordiga, a una conclusión bastante diferente en relación a este tema.
Acogiendo el carácter complejo de la sociedad rusa señalado por Lenin, Bordiga vió en la revolución rusa, y en particular en el estalinismo, la forma brutal en que se produjo la acumulación originaria del capital en esa sociedad. Los horrores de ese momento histórico serían los propios de la imposición del capitalismo (que en Europa Occidental se vivieron mucho antes), y en definitiva la sociedad soviética era una sociedad en transición del feudalismo al capitalismo. La diferencia con las otras concepciones es que no se trataría aquí de una forma superior de capitalismo en transición hacia el socialismo, sino de capitalismo a secas. Bordiga destaca, siguiendo a Marx. Que el Capital es una relación social impersonal, criticando la obsesión de quienes tratan de identificar una clase dominante rusa a semejanza de la burguesía occidental. En tal sentido, no pierde de vista que es el Estado quien se subordina al capital, y no al revés.
La dificultad de estas críticas radica en sus consecuencias, dado que el postular que en Rusia no existieron en 1917 las condiciones objetivas para una revolución socialista acerca esta posición a la de los mencheviques (el sector reformista del partido socialdemócrata ruso), en tanto se asume que sólo era posible una revolución burguesa. Bordiga intenta resolver este nudo diferenciando el plano político (en el que se produjo efectivamente una revolución proletaria) del económico (en que las tareas de la revolución eran burguesas). Otros análisis destacan que la revolución rusa necesitaba, para desembocar en el socialismo, del éxito de las revoluciones proletarias en países como Alemania, cuyo nivel de industrialización, y el peso de su clase obrera habrían permitido tal desarrollo. Visto en ese contexto histórico, parece que el aislamiento de la revolución rusa no admitió ningún otro curso posible, pero una cabal comprensión de ese auisalmiento debe hacerse teniedo en cuenta un balance de las razones del fracaso de las revoluciones en Alemania a Italia en los años posteriores a 1917 -y tal balance incluye un juicio sobre las responsabilidades políticas de los partidos y sectores de izquierda-.
Críticas Posteriores: Internacional Situacionista
Corrientes que se basaron de una otra forma en el consejismo siguieron desarrollando el concepto de la URSS como capitalismo de Estado. Entre esas corrientes podríamos mencioanr al grupo Socialismo o Barbarie y la Internacional Situacionista, en Francia; a Solidarity, en Inglaterra; y a ciertas disidencias del trotskismo en EEUUU e Inglaterra.
En La Sociedad del Espectáculo Debord se refiere en detalle al tema dentro del capítulo dedicado al proletariado (Capítulo 4: El proletariado como sujeto y como representación). Allí señala que el bolchevismo fue producto del atraso ruso, la forma en que una dirección renovada que el zarismo no estaba en condiciones de aceptar se constituye en dirección absoluta de la sociedad (tesis 98). La derrota demovimiento obrero europeo entre 1918-1920 condujo a la forma de organización bolchevique a una inversión contrarrevolucionaria que ya estaba en germen desde el principio, en tanto representación de la clase y dirección externa al proletariado, y este modelo se impuso en esas condiciones al proletariado mundial como el único posible (tesis 102). Debord se refiere a la burocracia rusa como a la porpietaria de un capitalismo de Estado, que consolidó su poder en el interior mediante una alianza temporal con ellcampesinado y la destrucción del poder de los consejos (como en Kronstadt), y externamente convirtiendo a los partidos comunistas en sostén de la diplomacia rusa, haciéndolos respaldar gobiernos burgueses (a través de los frentes populares) y saboteando activamente revoluciones como la China (en 1927) y española (en 1937).
En cierto sentido Debord complementa a Bordiga al caracterizar a la burocracia estalinista como una clase dominante sustituta para la economía mercantil: "es la continuación del poder de la economía, el salvamento de lo esencial de la sociedad mercantil manteniendo el trabajo-mercancía. Es la prueba de la economía autónoma que, mientras subsista esta autonomía, puede llegar a prescindir de una burguesía" (tesis 104).
Identificando el capitalismo con la sociedad productora de mercancías se llega a la conclusión de que tal forma de sociedad se consolidó en distintos momentos y con distintas variaciones. De hecho, la influencia de diversas variantes de leninismo en el tercer mundo confirma que el modelo bolchevique seguía siendo atractivo como necesidad del desarrollo capitalista, aunque ideológicamente se presentara como emblema del socialismo y la revolución proletaria.
Tal punto de vista ha seguido siendo desarrollado más recientemente por Robert Kurz y el grupo Krisis, de Alemania. Según ellos, el capitalismo como sistema social moderno presentaba una "no-simultaneidad" interna, en la que en cada estadio de desarrollo inconcluso las fuerzas dominantes asumieron como natural dicha forma específica de dominación, y en que por contrapartida las fierzas "progresistas" se movilizaron en nombre de una anticapitalismo que en realidad apuntaba a una continuación modernizadora del desarrollo del capitalismo. Tal proceso también se manifestó externamente, a escala planetaria.
El "socialismo de Estado" en el Este, y las luchas de liberación nacional en el tercer mundo habrían sido dos aspectos entrelazados de la modernación capitalista en el siglo XX (segunda modernización reparadora, según Kurz, a diferencia de la modernización reparadora del siglo XIX en el primer mundo), la forma tardía y específica en que estas sociedades pudieron entrar en el horizonte global del capitalismo. El rol de las ideologías anticapitalistas y del movimiento obrero en este proceso habría sido funcional a tal desarrollo. A partir del momento presente el modo de producción estaría recién llegando a su límite histórico (3).
Interrogantes al cierre
Asumiendo en términos generales una simpatía con las tesis de la izquierda comunista y sus desarrollos posteriores -e incluso una continuidad con su tradición en tanto representaron un momento de verdad negativa en su momento encarnaba el movimiento real de supresión de las condiciones existentes- quedan pendientes una serie de interrogantes que señalan áreas de discusión colectiva. Esbozaremos algunas de ellas:
1.- Si el capitalismo como modo de producción que domina de una manera absoluta es una realidad recién hace algunos años, ¿era posible durante el siglo XX que las luchas proletarias conducieran a una ruptura de carácter radical y comunista? De ser así, ¿habría dependido este desarrollo de la victoria de las revoluciones proletarias en Europa central en el período 1918-1920? De asumir lo contrario (imposibilidad de tal desarrollo), ¿habría que reconocer una adhesión profunda a un esquema evolucionista, lineal y determinista que habría sido más coherente con una política abiertamente reformista (o, por el contrario, totalmente nihilista) durante el siglo que acaba de concluir? ¿Cómo se relaciona esta discusión con las posibilidades de las luchas "anticapitalistas" del siglo XX en el tercer mundo?
2.- Algo que queda claro a estas alturas es que el grueso de las características que el movimiento obrero tradicional identificó como esenciales del capitalismo eran en realidad accesorias. Hay contradicciones que el capitalismo ha podido (y podrá) resolver y otras que no ha podido (ni podrá) resolver. En el centro de lo que resulta esencial en el capitalismo, tenemos el fenómeno de la alienación, resultado de la definición del modo de producción como un sistema productor de mercancías. Es primordial seguir desarrollando el concepto de alienación en nuestros días, dado que aun se le tiende a ver como un problema filosófico abstracto. Hay que seguir discutiendo y potenciando la crítica basada en Marx, Lukács, y la IS.
3.- ¿Existe una integración total del Capital y el Estado? ¿O es posible apreciar de alguna forma una diferencia? (Si se asume lo primero, sería poco procedente hablar de un estado que se subordina al capital).
4.- El hecho de que el capital sea una relación social implica que es impersonal. En ese sentido, es evidente que si el capitalismo pudo construirse sin burguesía, utilizando a la burocracia estalinista como clase dominante sustituta, con mayor razón debiéramos asumir que no es necesaria la existencia actual de una clase obrera tradicional masiva ("obrero con overol y bototos") para afirmar que el proletariado existe, y que es cada vez más heterogéneo y numeroso.
NOTAS
(1) En estos tiempos, y como se verá en el cuarto foro, la tendencia ha sido identificar anticapitalismo con antineoliberalismo y/o antiglobalización, con lo cual las luchas pueden orientarse hacia un horizonte ideológico que visualice un capitalismo que no sea neoliberal ni globalizado. A su vez, las dos principales corrientes libertarias de la izquierda, anarquismo y consejismo, han tendido a identificar su proyecto con una forma horizontal de gestión de la ecomnomía, más que con la superación de la economía en tanto esfera separada.
(2) Habría que insistir aquí en que el "marxismo" como ideología no es sino una reducción y simplificación de los aspectos más deterministas y mecánicos del pensamiento de Marx. Tal ideología fue funcional a la II Internacional, y en muchos aspectos corrientes que se separaron de ella mantuvieron de una u otra forma una cierta adhesión a algunos de los dogmas principales de esta ideología, con lo cual se incapacitaron para una aplicación creativa de un pensamiento que necesariamente era inacabado.
(3) De cierta forma esto se liga con el Debord tardío de los Comentarios a la Sociedad del Espectáculo, en tanto arriba al concepto de lo "espectacular integrado", como forma de superación de el seudoantagonismo entre lo espectacular concentrado y lo espectacular difuso, que a partir de los 70 y 80 llega a definir la forma actual de capitalismo.