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el gesto frontal a punto de modificarse

October 29th, 2007

Posted in Funfarrones, Largos, Todo competidor by pia |

La ventolera se acerca al prisma y no pretende descomponerse en colores, sino en tímidos pulsos de ráfaga que completan el repaso de las líneas de más complicada sintaxis. Crea relieves prematuros en las niñas tierras, se enajena cuando solamente entiende. Relee tantas veces que lo inventa todo de nuevo porque los tonos de cada sonido en su boca se van volviendo tan significativos que los terrenos despoblados de la periferia despiertan y se sienten observados.
Escriben los que escriben, en un intento de comunicación arriesgada que arroja fuera de la casa del ser lo realmente pretendido, un largo tratado silencioso y telepático. Es por eso que algunos no saben si responder escribiendo o diciendo a esa odiosidad de por qué sus letras; por eso dudan, por eso es una difícil pregunta. Porque hacerlo es a sí contrario, en tanto combinar, rimar y escoger es desbordar la comunicación conceptual y es contribuir (ni en singular, ni en plural, ni en primera, ni en segunda, ni en tercera) a  la cimentación del puente entre lo polémicamente fragmentador y lo continuamente conexo. Es cierto que existe una vigilancia del escribiente, y esta es, sin duda, conjetural y lógica. Sin embargo, la seguridad y el convencimiento están muy lejos de las bases de esa cancerbería, más exactamente se ubica ahí la necedad. Es preciso, entonces, fijarse en que son las mendigas y no las opulentas capacidades del hombre, como el pre-sentimiento, las que amparan las raíces de la intención profunda al escribir. Si el detenimiento se realiza sobre las intenciones luminarias o racionales se descuidan las sintonías aledañas y la extensión de las posibilidades del escrito (no sea esta recomendación en favor de una velocidad constante, pues no tan metafóricamente es inevitable, en general, que se comience a forjar el letargo). 
Quien escribe los manuscritos de lo sagrado tiene en las vísceras algo que no es exactamente el verbo que canturreado por la voz ronca se mece plumeante sobre la prolongación y al llegar a la superficie lo triza infinitas veces, lo que tiene se parece más a un poema en lengua desconocida, en sonido puro.
Lo lingüístico es volátil y sus diferentes grados de acercamiento a lo que es distinto al resultado típico de su acción separadora son lo que hace una diferencia entre los niveles de comunicado. Mientras más adherido esté a lo fragmentario, más cerca está de lo que es habitual, de lo inteligible, de lo eficaz; por lo tanto, mientras más alejado, se estará en los terrenos aquellos en que se detiene la autorreferencia y se trasciende la oposición; como la escritura, cuando esbozándose en un abrazo de lo dual, flexiona su propia encadenación en círculo y activada por la intuición arroja trazos irracionales -diminutas anclas- sobre los demás espacios libres; los huecos entre un concepto y otro.
Tal como la memoria eidética no es capaz de suprimir detalles contenida en una conexión sensorial plena, es precisamente una sinestesia ontológica la que se deshace del centralismo de la abstracción y del pensamiento; es una presencia que no envidia, que no compite como los sentidos enciclopedizados, por la atención, por el protagonismo; es la simultaneidad que tiene una paciencia extraña, como si nunca la hubiéramos dejado esperar. Acaso porque siempre la buscamos y experimentamos, en silencio, o en ese ruido inacabado y permanente de prácticas como la lectura distraída que se esmera sin previo plan por encontrar lo que es íntimo, y entonces lo que evoca la letra no es casual nunca. Las conexiones parecen dejar de serlo en una conjunción tal que si las dibujara pareciera estar coloreando una superficie compacta de líneas de fuga, como la correspondencia entre rectas que tienen a la mirada lógica un tamaño desemejante, pero el mismo infinito de puntos.
La expatriación del lenguaje es la medida necesaria para que comience el sueño lúcido del movimiento continuo y de la afluencia. El que ya no tiene tierra tiene que buscar parajes de acogida, y, como la experiencia límite estira los elásticos hasta el vencimiento (vencer que no implica ninguna derrota -y no por el contexto que hace partícipe a la banda dúctil, sino principalmente porque en estos destinos no es necesaria la definición por diferencia-) será la misma sustancia primordial y homogénea de lo lingüístico la que guíe el viaje, en un sobresalto de sí mismo.
Escatimar los resultados no pareciera acomodarse al temple de esta búsqueda, pero comprendo que es complicado no querer mirar por el agujero natural entre las maderas viejas, así que frente a sus preocupaciones, digo que la coherencia es otro asunto y no pierde nada si intenta usted desde aquí, desde lo acostumbrado, moldear alguna cosa. Mal que mal, esto es eso.

carta por el descubrimiento de PSAT (II Parte)

September 2nd, 2007

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Así, frente al hibrido entre un método regulado y una experiencia o episodio particular irrepetible, solo puedo informar sobre mi condición colonizadora y sobre la conmoción personal. Podría ser acusada de llenar páginas epistolares de dureza científica con observaciones poco fecundas, sin embargo, hay que tener en cuenta que se trata del descubrimiento de una zona de transición, que al parecer es resultado de la fluctuación de estados que verbalmente hemos disociado, pero que no se corresponden con dicha disgregación, necesariamente. Por lo tanto el que haya originalmente subjetividad y sutileza blanda en esta tarea comunicativa se debe precisamente a una especie de habitar territorios vírgenes al lenguaje, si es que ello fuera posible. Se ha dicho que el punto ciego generalmente se ubica en lo infranqueable, lo cual resultaría enormemente revelador, pues al poner cierto control en los procesos durativos sensoriales, lo que hago es inyectar a la realidad la misma sustancia que el lenguaje le inyecta cuando separa; ahora no para separar, sino para presenciar con un grado mayor de “lupa” temporal el estado donde se ubicaría el límite.

mal sabía cómo decodificar los guiños de lo oscuro.

August 12th, 2007

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Me robó los setenta romances que me había calculado yo para esta vida y me sonrojé hasta evocar la vergüenza de convertirme en la santa que eran las que me miran desde las ramas más bajas del arbolito otoñal. no me impida esto, le rogué. no me pida eso, me rogó. y sin telas ni juicios le volvimos a echar vuelo a la sillita, calentándonos los pies con el dibujo del sol cortado recto por un toldo. vengo de ir a buscar los encargos y además traigo piroxilina para decorar el remolino que me transporta desde que me acuerdo, el mismo que me va a sacar de cualquier prisión, lo verá. imito al que retrata señoras en la esquina de la plaza, pero sus gestos no son suficientes para saber dibujar, tal vez exageré con el ladeo de la cabeza. no me pongo el delantal y me mancho la ropa, un poco con descuido lo demás con los dientes apretados de goce y de rabia y una que otra línea trazada con el dedo enardecido dejaron feo el suelo para siempre. esto no sale, pero yo sí. me salgo por la… ¡oh! no están aquí las cortinas que sonámbula corté por la mitad, ¿éstas son? ¿quién les colgó blondas burdeo para disimular? no me convence que se reine así sobre los designios de la morfina, me hace querer cortarle la mitad de los párpados al responsable. me dicen que en sueños yo misma las cocí. ¡son éstas las únicas claves del código que me conversa desde la resbaladiza relación que he mantenido con el oscuro! ¿Eres tú, la vigilia, la que me invita la copa que pende desde el cielo y se balancea afuera de la ventana?, me pregunto, de nuevo, si ya se desbordó este eterno estar-casi, esta condena de la mitad, me pregunto si ya volvieron de la fiesta esos padres que me dieron mil besos antes de partir, pero que partieron. es hora de sacar la carta, tomármelo al seco y sacar la carta. ¡Ay! que no retuerza el pescuezo de los muñequitos si no vuelvo más, que no le ponga flores a lo que le recuerde que yo era santa y que se enferme antes de que se le ocurra correr el mueble para tapar las manchas cuando sienta que anda despierto.

esta vez sin sustituto

July 8th, 2007

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Declaración de impuestos sobre el basurero tapado, mi declaración de expuestos en la mano, firmada con sangre de narices.
El sobre se moja con la lluvia de un día en que sólo la parcialidad estaba predicha, pero que resultó completísimo y radical. No me preocupa que el agua se lleve la tinta y la sangre y el papel todo, que lo desmembre, porque a este paso no me cabe la duda de que si violentar la experiencia de dos rotundos apretones de mano y apostar todo el dinero de la gente que quiero a la insistencia de la mirada en el piso me hace estar por debajo de la supuesta seguridad de un enfrentamiento rostral, nada vale en este mundo para mí más que mi propia sabiduría. Yo soy el que he sentido lo más maravilloso que he sentido, y por eso me venero. Yo soy quien experimenta y quien vive, no se nada de los seguros ni de sus manos, porque ellos tienen mucho más que esconder y apelan a la mirada para volverse transparentes. No son transparentes para mí y hoy estoy del lado de la suciedad de los vidrios; una mesa con el espiral que brotó hace días del sacapuntas más un polvo de grafito me habla. Una mesa en la que me puedo mirar está muda. Me quedo a medio camino.
 

 

intermedio (no ha terminado la carta, pero esto urge)

October 4th, 2006

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después de que me tome en serio el exceso volveré a abrirte la puerta, y por inútil que parezca el encierro, te digo, vas a disfrutar mucho más de todo, luego. bastaría oler la preparación temprana de un almuerzo en el edificio para dejarse trasladar a la tarde haciendo una desconocida a la categoría inmemorial del paso del tiempo, pero estás muy ocupado intentando, estúpido, de hacerme cambiar de opinión con gritos y forcejeos furiosos a la manilla. no puedo volver a verte, me lo han prohibido mis nuevas leyes de tránsito vital y la generosidad no tiene cabida en la discusión, no te quiero dejar salir hasta que seas capaz de seguir con la vista una cucarachita con alguna fidelidad, por dios. todavía no existe para ti el momento en que alguien más, ni tu ni yo, se entere de esto por mirarse en el espejo de este baño. para el argentino de las manoplas tampoco existía, pero las fuentes no validan a los que son como tú, porque no se enteran sino parasitariamente y eso no es digno de los lectores que necesitan validación histórica para sus infamias y groserías. me acordé de un cineasta de apellido ruso alemán que soñó una vez con carreras clandestinas de nado y yo quedé de escribir sobre ello. solo ahora que te increpo me acuerdo de lo poco sensato que me debe haber parecido el llevar a cabo dichas carreras como para solo haber pensado en su potencial en la ficción oscurantista. quizás debo contentarme con la copiosa discusión innombrable.  

 

un disparo al aire en medio de la noche seguido de un intervalo detenido que exhibe en pausa cuerpos en el aire con el tronco extendido y los brazos perpendiculares al agua; despertamos con un inmediato gran golpe de agua y luego varios de ellos sutiles en armonía y constancia… la apnea de las primeras brazadas la comparten competidores y observadores. alguien juega con el arma, la clandestinidad permite.  me enamoré del cineasta y de su sueño. voy a salir, puede que olvide que estás aquí, no sé quién podría abrirte la puerta.

 

  

  

Carta por el descubrimiento de PSAT (II parte).

August 24th, 2006

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Así, frente al hibrido entre un método regulado y una experiencia o episodio particular irrepetible, solo puedo informar sobre mi condición colonizadora y sobre la conmoción personal. Podría ser acusada de llenar páginas epistolares de dureza científica con observaciones poco fecundas, sin embargo, hay que tener en cuenta que se trata del descubrimiento de una zona de transición, que al parecer es resultado de la fluctuación de estados que verbalmente hemos disociado, pero que no se corresponden con dicha disgregación, necesariamente. Por lo tanto el que haya originalmente subjetividad y sutileza blanda en esta tarea comunicativa se debe precisamente a una especie de habitar territorios vírgenes al lenguaje, si es que ello fuera posible. Se ha dicho que el punto ciego generalmente se ubica en lo infranqueable, lo cual resultaría enormemente revelador, pues al poner cierto control en los procesos durativos sensoriales, lo que hago es inyectar a la realidad la misma sustancia que el lenguaje le inyecta cuando separa; ahora no para separar, sino para presenciar con un grado mayor de “lupa” temporal el estado donde se ubicaría el límite. 

 

 

Carta por el descubrimiento de PSAT (I parte).

August 24th, 2006

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Pareciera ser que he descubierto cómo prolongar la sensación, que como un destello casi imperceptible, aparece en ese momento justo antes de prender la luz, inmediatamente antes de cerrar la puerta, en ese instante en que ya es demasiado tarde para guardar silencio aunque no hayas aun proferido palabra, en la precisión del momento colindante entre el sueño y la vigilia, en fin, en aquel sinnúmero de  pequeñísimos intervalos que lo anteceden todo.
Aunque ni desnuda ni gritando, sino para mis adentros y ni siquiera moviendo los labios, debo contar que no encontré mejor vocablo que “¡Eureka!”.
El procedimiento a seguir, curiosamente, no adquiere grados de perfección según su práctica, podría decirse que nace fosilizado, luego, también nace perfecto.
Llamarlo procedimiento, en términos de los estudios cognitivos sobre la memoria humana sería equivocado, puesto que como he advertido, no puede desarrollarse con repetición de experiencia ni automatizarse bajo el mismo método, pero eso sí, y lamentablemente para mis lectores, no es declarativo, tal como lo que se aprende con la memoria procedimental, es decir, no puedo describir de manera alegre cómo hacerlo, así como ustedes tampoco pueden explicarme (teniendo resultados realizativos positivos) cómo abrochan sus zapatos.

Cuenta hasta 50 en rápido.

August 19th, 2006

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que coloreaste américa con el lápiz sin punta, que te metiste debajo de la cama con el dibujo arrugado, que te vieron los pies, que no te gusta dibujar personas, que nunca te resultan las narices, que sacaste un puñado y no una, que mire esto que parece de otro mundo…

Ignis/Focus

August 18th, 2006

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el fuego calienta. lo ígneo quema. el bombardeo a la moneda fue hogareño no ardoroso. 

Desprecio a la actividad no generosa ni generable.

August 12th, 2006

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Me conoce el que supo que yo no sabía de lo que estaba hablando, el que notó la impropiedad de mis proferidas consonantes y vocales en gloriosos entramados de lengua oral. él sabía antes de siquiera alzar la mano; ya se estaba riendo de los disparates potenciales cuando el interlocutor ponía cuidadosamente el tema sobre el mantel. “disparates”, exacto, me pego unos tiros y muero para aquellos que sí sabían. La muerte social de Iván Ilich visitada por mi calumnia severa. Ni sé, ni controlo, ni veo, ni manejo un instrumento, ni siquiera la memoria me funciona como para correr el riesgo de tomar este tipo de roles. Situarse en el nuevo laberinto y echar a andar con desmedida velocidad; el peligro es para arruinados. Sobre todo porque nos dice lo opaco y no lo altivo, a mí y a los míos nos cuesta lo motriz, lo bélico, lo narrado, no lo vago, no lo que se hace para narrar, no lo grave. De eso somos capitanes, señores y magos, sin embargo, sobreconscientes de ser engendros de la peor charlatanería… y entre nosotros nos denunciamos en silencio, sabemos qué hacemos y cuánta perversidad sostiene la plataforma de nuestro poderío, espejeamos la deshonra que se jacta de imposibilidad de acusación. 

Manderlay: Los manuales de Von Trier.

August 12th, 2006

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página 372, quizás 381; manual de la historia oficial de los estados unidos. un elemental punto de vista, re-utilización de recursos curiosos, cierta experiencia en la artesanía, auspicio y voilá: dos horas y media de imágenes que agradecen las costumbres poco puristas de un gran número de ojos humanos. la ambigüedad de la distinción entre los opuestos, su estructuralista engendro mutuo (el sí a partir del no y el no a partir del sí y el abrazo poco ortográfico en el no-sé), la intriga omnipotente de la ley y lo esencial cargada de evidencias históricas, con ilustraciones en la página 355. el látigo en la mano de la antigua víctima, de la actual desertora, de la colérica situacionista, del estandarte de demasiadas cosas como para ser enumeradas: el viejo y extraviado tópico de lo libre, ya, de la libertad. abandonada la política, las apuestas van desde el algodón hasta platón, si se es benevolente, o pedante, pero  no rozan lo mundano, juegan a enmarcar los misiles en un proyecto que no se admira. duermo. clases escolares de religión ¿escojo obedecer? no puedo insultarme lo suficiente. no soy clara, porque ahora soy más pedante que benevolente y la codificación es un muro de contención; prevengo el sonrojo. la asfixia me permite pensar en frankenstein o en la célebre “he creado un monstruo”, el silencio de la sala me invita una seriedad on the rocks. monumental manera de cerrar el manual esta de hacer una película, porque a la película la nombra la duda, por cabildesca que parezca. la esperanza del hombre está en el abrazo de los opuestos, no en el aprecio de los límites sin calendario ni escritura, la industria del espectáculo me ofrece dicción, contradicción, la posibilidad de diluirse lo uno en lo otro, el yo en el tú, la víctima en el victimario, lo negro en lo blanco, la historia en lo sincrónico, eso no está EN el abolicionismo, está en su representación, no está EN la guerra de secesión, sino en su publicación. sí, sí, sí, la nación, no el agregado de estados. la legitimidad moral de la esclavitud en la palabrería. si es por denunciar, prefiero poner engrudo sobre el nombre de un danés y la gratuita exhibición de la lectura de manuales.   

 

El núcleo bingbangesco de “agonía”. (a unamuno la lingüística le suena a derrota)

August 9th, 2006

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si me diera por vencido no podría convertirme en agonista y no podría prot-agonizar nada, ni mi propio pedazo de drama fome. si ocurriera que me detengo a la mitad y ya no escuchara más mis esfuerzos sino la quietud desilusionante de mi escenario, con las manos en las rodillas y la respiración agitada pensaría en volver por donde vine… y caminando. no es volver a andar, es desandar, es dejar la cristiandad y tomar el cristianismo, saltar por encima de las piedras que milésimas de segundo más tarde romperán la vitrina. sugiero que tras la derrota se puede buscar (pues se ha perdido), pero el resultado positivo de la búsqueda es solamente el encuentro de un objeto que ya estuvo alejado demasiado tiempo como para tener certezas sobre su comportamiento. en estas circunstancias, la familiaridad con mi ganar es un puro recuerdo. admite componendas, pero la verificabilidad se torna imposible (pareciera ser que siempre lo es) y entonces podríamos pensar que la relación del derrotado con lo perdido-encontrado no se puede decir, o sí, pero de maneras muy poco alegres.  los recuerdos sólidos son los que están más profundamente enlazados con la otra información que manejamos, por lo tanto, los más contaminados, los más viejos quizás, y me animo a decir, la meta es un recuerdo sólido y cuando muta en objeto perdido-encontrado, puede quedar flotando eternamente como primera impresión, esa de la que nunca nos libramos.   

La diferencia entre exposición y mantención.

August 5th, 2006

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ni hablar de las luciérnagas que secretan luz así como si ante el estado de hipnosis de los observadores dijeran “de nada” acompañándolo de unos golpecitos en la espalda. como si después de varios años llegara aquí de nuevo un fugitivo y se sentara con la misma cara de tedio y rabia en su banqueta. la naturalidad que se consigue justamente como si nada; eso es lo que necesita esta pobrecita rompecocos que se refriega contra la pared más inmunda mientras chacharea de los problemas que le causa el frote y llora y se revienta de risa con un dolor en la mejilla por una cachetada propia y se pasea con la cola levantada como si tuviera plumas verde petróleo. lo que necesita esa señorita que más que señorita es una sencillita mezcla de puros conchos, así como la sopa que se prepara a los seis años, el agregado de ingredientes que no se avienen, la señorita-mix que rompe huevos para cocinar cosas que no se come nadie y que se pudren sobre la mesa de la cocina, es esa cuota de “¿ah?”. parece acorde a las circunstancias contestarnos el teléfono sin amabilidad introductoria, pues hemos convenido en que todo es realmente urgente y lo que no decimos no lo decimos porque no viene al caso. los últimos granos de arena se deslizan por la cavidad entre los dos espacios; eso es lo que sentimos, y no reparamos en el hecho de que siempre hemos sabido que si hay algo que sobra es arena y que la reposición es algo que caracteriza a nuestra era. no hay mucho más que poner sobre la mesa, lo tiene todo, señorita, ¿por qué sigue arrastrándose verticalmente por esa muralla? 

Bilocaciones.

August 4th, 2006

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con la cara enardecida y levitando mientras los xumanas la veían envuelta de azul. lo místico posiblemente tenga algo que ver con el nerviosismo de aquellos que repiten no tener 8 manos.  

“Exteriormente, tampoco puedo percibir cómo iba, o si era llevada, porque como estaba con las suspensiones o éxtasis, no era; aunque alguna vez me parece que veía el mundo, en unas partes ser de noche y en otras de día, en unas serenidad y en otras llover”  

El imperio de las interrupciones.

August 3rd, 2006

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Sin hacer ruido, salgo. Nadie nota mi ausencia y por lo tanto, he de concluir, nadie nunca notó mi presencia.
La noche después de mi partida fue ceremoniosa como si los japoneses por fin hubieran invadido mi temple. Ya se sabe, tomé el té en una taza demasiado chica como para que enfríe antes de terminar, mientras sobre mis talones desnudos, mi cuerpo se alza solemne en un eje imaginario. No es gratuito que la hierática se apodere de mis modales, o sea, sentir el emanar-vaho de 24 poros exactos en la tercera vértebra de la columna es, al respecto, bastante ilustrativo. Ejemplifica lo que me he propuesto denominar macrointerrupción, base de todo lo que pasa en las noches después de partir. Es cierto que podría llamarlo macrodetenimiento, pero me gusta la actividad que ostenta esa palabra: “interrupción”.
Termino con el té, recuerdo el humo de un cigarro con la fuerza necesaria como para degustarlo entre mis dientes y se siguen sumando recuerdos (esforzados). Espejismos, esos son los configuradores de la ilusión de mí que cortan la leche de una cena y la vuelven amarga; primera razón de haber escogido el té. Me fijé en la ventana, acaso existe, afuera la cola congelada de los que gustan de ir a la iglesia, la casa de las soledades, de los que se almuerzan el lado occidental del planeta a diario, más bien semanalmente, pues no pueden siquiera ser fieles a sus chifladuras. Cómo, se preguntaba mi práctico abuelo, quizás en una noche como esta, es que sabiendo demasiado sobre todo, aun existe la flor de la posibilidad.
Yo me pregunto por el orgullo de ese sutilizador que cree haber tenido razón. Cuando hace frío se me hace más irrespetable la irrespetabilidad.
He desaparecido y hoy sigo andando. Bajo el sol que enfurece, camino asqueado de todo, sin dejar huellas; a la hora en que lo hago, la humanidad se detiene y me convierto en salvador de escépticos y transformo a Emile en un pastor. Nadie ha querido decirme adiós y estoy preocupado, yo tampoco quise despedirme de nadie. Las fruterías lucen delicias que no quiero comer y la calle refleja el pozo en el que millones de monedas han caído con un deseo a cuestas, domingo, el día terrible, el día que explica la palabra náusea. Libre de mi vida camino a paso lento volteándome a ratos, cuando me dan ciertas ganas de fumar. Los semáforos no hacen hoy distinciones entre los colores, el sol los derrite antes de que puedan gritar “rojo, señores!”, se han vuelto pegajosos e inútiles, como la señora que espera ver si puede cruzar.
Qué ganas de empujarla y terminar con su gran conflicto homicida. La pereza no me deja hacer nada, que deleite.
El trasfondo de esta escena ha de ser lo que la tagmémica diga que es la nada; unas piltrafas colgando detrás, un demonio ermitaño revolviendo su sopa, nosotros, pintura blanca o la vida de siete personajes que nadie conmemora.
A los cien años de la muerte de la espera, me siento sobre unas rocas para celebrar que no he llegado lejos, se repite el trasfondo en esta escena. Los kilómetros recorridos son cuatro círculos, el espiral más bello de la cáscara de una manzana construida tras un cuchillo, o de la madera de un lápiz que ahora sirve tras el filo de un sacapuntas. Agradezco a mi suerte por no ser un náufrago sediento y emprendo el descenso.
De bajada, el viento hiela mis pupilas, poniéndose todo brillante, como la visión de los niños hastiados de llorar mirando una ampolleta, la única iluminadora de una infancia temerosa de la oscuridad. Veo espejos que se apagan a mi paso, veo incendiarios manuales de gloria en estantes de hierro forjado, veo con mis ojos congelantes todo aquello que deseo muera detenido sonriendo por la posibilidad del deshielo.
Ahora, el fin del viaje: suena una alarma de velocidad, voy rápido y si no quiero que el ruido despierte a los pasajeros debo pausar la excitación que no existe. Nadie quiere llegar, ¿haría el favor de dejar que el bus siga sin mí y despertarme con la noticia de un accidente fantasma?, no pretendo creer que estoy solo en esto, me asfixia la idea de ser chofer de un auto particular. El templo de las soledades se ha vuelto cabaret, se ha vuelto miserable choza de paja, bus interregional, porque la pesadilla es la única forma de compañía, no de lucidez. Yo no he optado, ya lo hizo mi porfía. Me explotaron ambos ojos. Y me quedé mirando la oscura niebla que tapa una cavilación absurda.  

Pastiche de un weblog viejo de la espía.

August 3rd, 2006

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volvió la dinamita vieja…para los conversadores. 

el fundamento es que detrás no hay nada Por lo demás, la filosofía es un género literario, y como tal, debe servir de solaz para el Monarca.   

a mí, que me hablen fuerte. a la rosa, no le hablen. 

a Santiago, que se lo coma la lluvia. y a dios… a dios háblenle en arameo. 

El problema de la lengua a nivel diplomático. Debió ser “ich bin ein Berliner” no “ich bin ein Berlin”. Ser un pastelillo no es algo de lo que un Kennedy se enorgullecería. 

velvet under my money 

podría dormir 1 millón de años. congratulaciones al chef.